Un faro perdido

Publicado el martes, 05 julio de 2016

La historia a veces no es muy entretenida, pero si nos ayuda a conocer maravillas pasadas, no está de más hablar de ella de vez en cuanto, sobretodo de una gran desconocida como es la historia marina.

¿Habías oído hablar del Faro de Alejandría? Un faro majestuoso faro actualmente perdido. Fue una torre sumamente alta construido por el reino ptolemaico en s. III aC en la isla costera de Pharos en la antigua Alejandría, Egipto, para guiar a los marineros desde tiempo inmemoriales en el mar.

Se le calcula una altura estima de 120-140 m, lo que la convierte en una de las torres más altas estructuradas creada por el hombre hace ya muchos siglos con los medios de los que disponían en aquella época, de hecho, está considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Por desgracia, el tiempo acabó con ella. Quedó gravemente dañada por tres terremotos sufridos entre el 950 y el 1320 dC, tras los cuales quedó relegada a unas ruinas abandonadas.

Tras la muerte de Alejandro Magno en la ciudad de Alejandría se proclamó el primer rey Ptolomeo quien mandó la construcción de dicho faro. Las obras se finalizaron en el reinado de Ptolomeo segundo y a parte de los costes tantos económicos como humanos, fue un faro sumamente importante ya que sirvió como prototipo para todos los faros posteriores construidos a lo largo del mundo. Obviamente, sin electricidad, en aquella época la luz era provocada por un horno en su parte superior que permitía ser visto a una distancia de hasta 50 kilómetros gracias a su combinación espejos y lentes.

Su construcción fue realizada con grandes bloques de piedra de color claro para darle una imagen más pura y clara.

La torre se compuso de tres etapas o partes: una sección inferior con forma cuadrada con un núcleo central, una sección octogonal justo encima de este paralelepípedo y en el centro y, por último, en la parte superior una sección circular. Toda la torre por supuesto con un punto central general. En su vértice más alto se situaba un espejo que reflejaba la luz del sol durante el día y durante la noche, el fuego que mantenían encendido como hemos comentado anteriormente, coronado finalmente con una estatua de Zeus.

El primer terremoto sufrido aproximadamente en el año 950 lo dejó gravemente dañado lo que acabaron de rematar un terremoto en el año 1300 y otro sobre el 1320. Los dos últimos terremotos dañaron tanto el faro que ya no es que exteriormente era inservible, sino que su cuidador de la época, el árabe Ibn Battuta informó que era imposible entrar dentro de la ruina que ya era el faro de Alejandría.

Lo poco que quedaba del faro de Alejandría, las ruinas, desaparecieron finalmente en el año 1480 cuando el sultán egipcio del momento, Qaitbay, construyó una fortaleza medieval en la plataforma más grande donde se extendía el faro, reutilizando además parte de sus piedras.

Las investigaciones arqueológicas recientes dirigidas por el francés Jean-Ives Empereur descubrieron restos del faro a finales de finales del s. XX, en el año 1994, en la parte este de lo que era el puerto de Alejandría. Con posterioridad a este descubrimiento, diferentes fotos de satélites han revelado nuevos restos.

Actualmente es posible ir a bucear y ver los restos ruinosos que todavía existen. La UNESCO, y en concreto su secretaría sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, está trabajando con el Gobierno de Egipto en una iniciativa para agregar la bahía de Alejandría (incluyendo por supuesto los restos del faro de Alejandría) en una Lista del Patrimonio Mundial de los sitios culturales sumergidos para poder otorgar así más protección a una herencia tan importante, el origen de todos nuestros faros actuales.

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