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Titanic: desmontando los mitos del naufragio más famoso de la historia

Titanic: desmontando los mitos del naufragio más famoso de la historia

El Titanic es, probablemente, uno de los nombres más reconocidos del mundo. El crucero que se hundió en 1912 dejando más de 1.500 víctimas a sus espaldas. La película de James Cameron, ganadora de 11 Oscars, nos dio a conocer la desgarradora historia de la mayor catástrofe naval de la historia.

Titanic, una de las mejores películas del cine junto a Ben-Hur y El Señor de los Anillos, estaba basada en hechos reales, pero también creo numerosos mitos que, hasta día de hoy, muchos hemos creído ciertos.

En el año 2012 se cumplió un siglo desde el hundimiento de este crucero de lujo. Para celebrar este aniversario se estrenó el documental Titanic: cien años de historia, misterios al descubierto, en el que las historias de los supervivientes y sus familiares salen a la luz, junto a los relatos de los expertos que llevan años investigando sobre qué fue lo que realmente pasó a bordo del Titanic.

Una de las creencias más extendidas es que el iceberg contra el que chocó el Titanic creó una gran herida en la cubierta que hizo que se llenara rápidamente de agua, lo que propició el fatal desenlace. Sí que es cierto que un iceberg fue el causante de la catástrofe, pero tan sólo fue necesario un pequeño corte en la parte más débil del casco para que saltaran los remaches, creando una brecha de 100 metros, lo que provocó que se colaran 9 toneladas de agua por segundo.

De hecho, fue tan leve el impacto que hasta la tripulación creyó que habían conseguido esquivar la gran montaña de hielo. Pese a la gravedad del accidente, el Titanic logró mantenerse a flote durante tres horas, gracias a que el primer oficial, William Murdoch, vio el iceberg antes que los vigías de la torreta del palo de proa.

Según Jesús Ferreiro, presidente de la Fundación Titanic, responsable del documental, asegura que “en realidad, lo que Murdoch vio no fue un iceberg, sino las luces del Titanic reflejadas en la pared negra de la montaña de hielo que tenía enfrente´´. De hecho, el oficial creyó ver otro barco, por lo que el avisó que dio no era que se iban a chocar contra un iceberg, sino que iban a colisionar contra otro navío.

Otra de las leyendas que más repercusión causaron fue la de los numerosos suicidios que vivió la tripulación durante el naufragio. Ferreiro asegura que “no se disparó ni un solo tiro ni se suicidó ningún oficial´´. En el documental se desmonta también otro mito, uno de los más polémicos, ya que en la película se ve como los pasajeros de tercera clase son encerrados tras las verjas, lo que desmienten rotundamente; “esas rejas nunca estuvieron cerradas mientras el barco se encontraba navegando. Sólo se cerraban cuando estaba en puerto para pasar las revisiones de sanidad´´.

Aun así, las cifras de fallecidos demuestran que los pasajeros de tercera clase fueron los más perjudicados. De las 1.517 personas que perecieron tras el naufragio, 130 eran de primera clase, 166 de segunda y 536 de tercera. A parte habría que contar los empleados que fallecieron en el Titanic, en el que trabajaban 860, de los cuales el 76% murieron.

Tal vez la mala suerte del Titanic se debió a que no se rompió una botella de champán en su proa, una tradición marinera arraigada durante siglos que se realiza para dar buena suerte al navío y a su tripulación durante el viaje. Aun así, en investigaciones realizadas posteriormente se constató que el material con el que estaba construido el crucero era demasiado frágil para poder navegar por las heladas aguas del Océano Atlántico.

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