La isla de Formentera se ha convertido en el principal reclamo del turismo. Sus maravillosas playas, junto a su proximidad a la isla de Ibiza, hacen que se convierta en uno de los destinos más destacados para los visitantes.

Como ocurre en todas las ciudades, las playas no son el único encanto que posee esta isla. Uno de los puntos más impresionantes que tiene es el Faro de La Mola, situado en un acantilado a más de 120 metros sobre el mar. Gracias a la magia que desprenden este tipo de edificios y a su ubicación, el faro se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la isla. Este faro se encuentra en el filo de un acantilado y tiene unas vistas fabulosas al mar. Quienes sean amantes de los paisajes naturales y de la fotografía, deben dirigirse a este lugar para poder admirar cómo aparece el sol en el mar. Los colores del cielo y del agua en el amanecer son simplemente fabulosos.

En los alrededores del Faro de La Mola, podemos disfrutar de un paisaje muy típico en la isla, con muros de piedra a ambos lados de la carretera para proteger las cosechas del viento de la zona. Si queremos disfrutar de las vistas tomando una cerveza, debemos dirigirnos a un bar de estilo chill-out. En esta zona, también encontraremos gran cantidad de lagartijas, la especie protegida de la zona y símbolo de ella.

En cuanto a la historia de este faro, podemos acudir a diversos relatos. Uno de ellos, data de finales de la II Guerra Mundial en 1944, el farero encargado de este faro, observó cómo un avión del ejército alemán se precipitaba sobre el mar a dos millas de la costa de la isla. El farero, acudió rápidamente al puerto y alcanzó los restos del avión con su barco, rescatando al soldado sin saber que pertenecía al ejército nazi.

Para poder llegar a este faro, debemos acudir al extremo este de la isla, así que debemos coger la carretera que conduce hasta el pueblo de El Pilar de La Mola. Una vez allí, nos espera una recta de 2,5 kilómetros en la que veremos el faro en todo momento.

Uno de los faros más representativos de la isla que conviene visitar una vez hemos disfrutado de una jornada de sol y playa. Las fotos en este lugar son maravillosas y las puestas de sol son una visita obligada para los más románticos.